NTIC

Dedicado a todos los gerentes y

enfants terribles de salón

que pueblan MedFam

 

Al hijo del hombre de la camisa roja no le gustan los médicos. En eso ha salido a su padre. Recela de las preguntas y odia contar sus intimidades. Fuma y bebe como todo el mundo. Mucho menos que su padre, en cualquier caso. Alguna vez ha fumado maría. En su escápula derecha vuela un tatuaje de Camarón que se hizo en el viaje de estudios de final de bachillerato. Cuando tuvo una neumonía y le auscultaban a todas horas, más de un médico torció el gesto al verlo.  Uno jovencito le estuvo amenazando durante diez minutos con las múltiples infecciones y desgracias que podía haber cogido. Desde entonces evita rascárselo, aunque no sabe explicar porqué.

Por eso se encuentra incómodo tumbado en la camilla. Se ha subido las perneras de los pantalones por encima de las rodillas. Antes le había explicado al médico el dolor y el clic que nota en la rodilla derecha cuando baja escaleras. Antes aún, había estado en la sala de espera durante media hora, hojeando la información de un máster en administración de empresas sanitarias. El médico apenas le había mirado a la cara y se había limitado a emitir gruñidos con la vista puesta en la pantalla del ordenador. Con las gafas de leer en la punta de la nariz, parecía que había sonreído mientras le señalaba con la mano la camilla. Luego había escrito algo con dos dedos, sin perder la sonrisa.

Tumbado, piensa que debe estar consultando su historia. Quizá lo de la maría. ¿Se ríe por eso? Recuerda al viejo doctor Matarraña que le atendía de pequeño en el pueblo. Entonces no tenían ordenador en la consulta. Ni historia, que él recuerde. El doctor Matarraña la hubiera quemado con la eterna colilla casi consumida que colgaba de la comisura de sus labios. Con pinta de despistado, recordaba cada detalle del paciente. Su familia, sus enfermedades, sus caprichos, sus errores. Tampoco miraba mucho, pero cuando lo hacía, clavaba sus ojos de forma imperativa. Traspasaba y advertía. No exploraba como lo hace el médico de ahora, que flexiona y extiende la rodilla buscando el dolor sin palabras. Parece ausente, repitiendo una coreografía aprendida que ya no le entusiasma. Bruscamente, pierde el interés por la rodilla y vuelve, sin hablar, a la mesa y al ordenador. El hijo del hombre de la camisa roja se estira los pantalones y se calza. El médico ya está de nuevo sonriendo al ordenador.

La orientación de la pantalla permite que la vea mientras camina hacia su silla. Duda. ¿Eso no es Facebook?

Anuncios

2 pensamientos en “NTIC

  1. […] This post was Twitted by vbaosv […]

  2. IBC84 dice:

    ¡Hola! Un gran post. Si os interesan temas de salud y cardiología podéis visitar este blog: http://www.savelives.eu/savelives/es/blog.html
    Un saludo y enhorabuena por esta web 🙂

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s