Gestores y poetas

Hubo un tiempo en el que el azar y los horarios deslizantes se coordinaron para que un día a la semana comiera con un compañero de trabajo. De otra generación, con otra formación, una agradable compañía en los mediodías. Discutíamos sobre lo divino, lo humano y lo profesional desde nuestros distintos puntos de vista. En ocasiones, coincidíamos. Las más, no. Una de las conversaciones recurrentes era sobre la decadencia de la atención primaria. Él echaba de menos la autoridad del médico, el respeto, la jerarquía. Y culpaba de todo a la medicina de familia. Yo me defendía haciéndole ver que lo que él echaba de menos era lo mismo de lo que se quejaban maestros nacionales, profesores de instituto y universidad, policías, funcionarios de correos, revisores de tren, delegados de hacienda y vendedores de electrodomésticos. Toda la sociedad, no sólo la medicina, había cambiado. Sobre la culpa de la medicina de familia, le retaba a que me nombrara ministros o consejeros de sanidad que hubieran sido médicos de familia. Mientras todos fueran gines, traumas, abogados o economistas, que no me dijera nada.

Vale. Hoy tenemos conseller, directores y gerentes varios. Médicos de familia. ¿Qué mejor panorama para la primaria? ¿Dónde está ahora el problema?

Se hacen llamar médicos de familia. Pero no son tales. Pasean su título y sus grandes palabras dibujando con precisión las vocales y puntuando con silencios. Se comportan como niñatos repeinados recién salidos de un MBA. Como labriegos medievales, tienen miedo y desconfían de todo aquello que desconocen.

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“Ante la complejidad creciente de los servicios de salud, los gestores se han interpuesto entre el médico y el paciente… …Como auténticos parásitos, participan de los beneficios sin producir nada ellos mismos” (Cita, fuera de contexto, de La muerte de la medicina con rostro humano, de Petr Skrabanek, Ed Díaz de Santos 1999. Por cierto, la página de la Fundación Skrabanek en el Trinity College de Dublín ha desaparecido. Malos tiempos)

No soy un iluso. Sé que hace falta alguien que lleve las cuentas. Pero, a ser posible y sin ánimo de ofender, debe ser alguien sin imaginación. Que calcule cúanto cuesta cada cosa y cúanto podemos gastar. Las ideas deben venir de otras cabezas. Necesitamos iluminados, fantasiosos, pensamiento lateral. Más wikis plagados de huracanes de ideas y menos grupos de trabajo con horario prefijado y acta masticada de la reunión. Permitir y alentar que las ideas crezcan de abajo arriba en lugar del despotismo ilustrado que impone su juicio y considera mala hierba todo lo que no ha crecido bajo su liderazgo, aunque salga gratis (no useis el email, no hagais páginas web, no innoveis en la docencia…)

Necesitamos más poetas y menos gestores.

(Texto inspirado por este otro de Rafa Cofiño, mejor escrito, aquí, y por Skrabanek, que hablaba de medicina, ética y verdad mientras leía Finnegan’s Wake, y por Richard Feynman, que seguía siendo Nobel de física mientras tocaba los bongos, y por mi amigo Miguel, del que siempre aprendo tanto)

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3 pensamientos en “Gestores y poetas

  1. Maravilloso, C. C. Baxter. Maravilloso.

  2. Miguel dice:

    Por las amables alusiones y con la sospecha de que lo único que puedo aportar son dudas razonables (que son más abundantes en mi cabeza que las aproximaciones a certezas) matizaría eso de que lo que se necesitan son poetas. Poetas, haberlos, los hay. No son legión, pero los hay. El problema (o uno de ellos) es que un poeta puede producir huracanes de ideas llenas de lirismo y cargadas de futuro y el CuerpoDeGestoresAlMando se le reirán descaradamente en su cara hasta que se les salten las lágrimas. Luego probablemente lo ignorarán o lo expedientarán. O ambas cosas.
    No. Un poeta eficaz debe infiltrarse. Y eso implica que durante unos diez años debe actuar mas o menos como exige el CuerpoDeGestoresAlMando, con sus pasilleos, sus movimientos orquestales en la oscuridad, sus negociaciones, sus corruptelillas, sus manejos de reuniones, votos y votaciones, sus chantajeos por favores debidos y el resto de actividades de manual. Tras ese periodo en el que, si se ha sabido menear, habrá alcanzado un cacho de poder podrá empezar a difundir poesía si todavía le queda intacto un porcentaje razonable. El que sea de naturaleza poeta tiene que tener mucho, pero mucho estómago para recorrer ese camino.
    Necesitamos poetas infiltrados. Poetas héroes.

  3. […] diría que zen si supiera exactamente lo que eso significa. Ha sido gestor y ama la poesía (esta mezcla debería ensayarse más) El caso es que si tiene que haber gurús en el futuro de la Atención Primaria, espero […]

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