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En el espejo

29 Enero 2010

Hoy bajaba en el ascensor abarrotado de un centro comercial. Una planta antes de la mía, se ha parado. He seguido con la mirada perdida cómo salían mis compañeros de viaje. En el espejo situado enfrente he visto a un hombre cansado, mal afeitado. Era mi padre.

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Cita a ciegas

15 Enero 2010

Yo nunca había quedado para una cita a ciegas. Ni en mis más activos años. Mis citas habían sido siempre conocidas.  En esta ocasión la cosa ya venía de atrás. Ella ya me había tirado los tejos. Aunque no personalmente, venía bien recomendada. Un viejo compañero de discusiones, robos y enemigos hablaba bien de ella. Su prima la sueca no la nombraba en sus interminables historias, señal de envidia. Lis debía ser más guapa y más interesante.

Quiso la casualidad, si es que existe, que fuera a pasar unos días a su ciudad. Se lo hice saber. Y también mi intención de conocernos. Nuestra intimidad pasó de los comentarios en los blogs al correo electrónico, y de ahí a los SMS. Quedamos. Ella quiso que fuera el 28 de diciembre. Dijo que era nuestro día. Yo no lo entendí…

Bebimos, comimos y volvimos a beber. No fue frente al mar, ni bajo las estrellas, ni en un viejo café. Pero fue igual de excitante. Lluvia fina, buena conversación, buen vino, rabo de buey, humor, historias, chismes, coincidencias. Nos falló el pepino para la Hendrick’s, pero no todo puede ser perfecto.

Al final pensé que tampoco era una sorpresa. Sé que no se llama Lis como yo no me llamo Calvin Clifford. Es probable que los que escribimos con seudónimo lo hagamos con mayor libertad, mostrándonos realmente como somos a la vez que nos distanciamos de nuestras opiniones lo suficiente como para reconocerlas como propias pero no morir o matar por ellas. Firmar con tu verdadero nombre te obliga a ser demasiado cuidadoso con lo que escribes y a tener que defenderlo como defiendes a un hijo. Así que Lis tenía que ser como sus escritos. Dura, socarrona, tierna, elegante. Verdadera.

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Nostalgia del Kilimanjaro

8 Enero 2010

Recorría hace unos días la A-68 cuando la imagen lejana del Moncayo nevado me recordó la fuerza mítica que transmite y que aprendí en la infancia.

Y digo yo, ¿pudiera ser que aquellos Homo sapiens, descendientes de descendientes de descendientes de africanos del valle del Rift, que llegaron por primera vez a la ribera del Ebro y decidieron quedarse en una tierra tan inhóspita, lo hicieran porque, al levantar la vista una mañana fría, soleada y ventosa de invierno, sintieron algo que no supieron entender pero que les conmovía y era, hoy lo supongo, nostalgia del Kilimanjaro?

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Ya he terminado…

23 Diciembre 2009

La Nochevieja de Montalbano

Andrea Camilleri

Ediciones Salamandra. 2001

Regalado por ME

Es el primer libro del multivendedor Andrea Camilleri que leo. Relatos cortos con un buen personaje y amables historias de misterio cotidiano en una Sicilia sin la menor presencia de la Camorra y similares. A pesar del nombre de nuestro héroe, Salvo Montalbano, le encuentro más parecido con el padre Brown de Chesterton que con el Carvalho de Vázquez Montalbán. Comparten un tipo muy similar de sabiduría socarrona y de conocimiento e interés por el comportamiento y las debilidades humanas. De ellos surgen soluciones sorprendentes para los casos planteados. El culto por los santos es aquí sustituido por el culto a las trattorias, ambos cultos de recogimiento y soledad para sus fieles. Los delincuentes que lo merecen, sea por inteligencia, profesionalidad o buen fondo, son bien recibidos, se llamen Flambeau, Orazio Genco o Pasquale.

Por poner medallas a un viejo amigo, Montalbano también encuentra paralelismos entre el hacer de los detectives y el de los médicos.

“En cierta ocasión le habían preguntado a Montalbano cuál era a su juicio el don esencial de un policía … El ojo clínico, había contestado Montalbano … la capacidad que tenían algunos médicos de averiguar, de un solo vistazo, si un paciente estaba enfermo o no. Sin necesidad, tal como hacen muchos hoy en día, de someterle a uno a cien pruebas distintas antes de establecer que está sano como una manzana”

Clavado.

En ese mismo cuento, titulado La revisión, el juez Attard vive atormentado por saber si en algún momento los avatares de su vida privada, su mal humor, cuestiones domésticas, mala salud o instantes de felicidad podían haber influido en las sentencias de sus juicios. El juez llega al extremo de revisar las actas de todas sus sentencias por si encuentra una mancha de ese tipo en su historial. De igual forma puede un médico revisar sus historiales clínicos o simplemente las consultas del día al final de la jornada, buscando el momento en que sus opiniones personales, o su dolor en el hombro, o la tarde ajetreada que le espera, o la conversación telefónica sobre un electrodoméstico averiado con una enojada Miss Kubelik, han influido en las decisiones tomadas.

Aunque quizá no convenga. Attard no acaba nada bien.


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Diego Gracia en la piel de topo

16 Diciembre 2009

Conferencia de Diego Gracia

20:00 horas

14/12/2009

Colegio de Abogados de las Islas Baleares

Rambla

Notas

Llego tarde, pero aún están presentándolo

Está el Conseller (¡Dios le salve!)

en el 92 una amiga decía que tenía nombre de torero

Ni pantalla ni Powerpoint

También están TP y JL. ¡Nivel!

¿Ha bebido la presentadora de la blusa blanca? O se hace mucha gracia

La bioética sirve para ayudar a tomar mejores decisiones

2ª revolución francesa, la de la emancipación del espacio privado: cuerpo, sexualidad, vida, muerte (¿Cuál será la Marsellesa?)

Todos los derechos de los usuarios se resumen en dos: 1º Consentimiento informado

Relación médico-paciente: deliberación

por Testigo de Jehová no me viene nada

ya no vale la ética de la neutralidad: nadie es neutral en cuanto a valores

optar por un valor u otro no es lo correcto (elegir cursos extremos), hay que salvar los dos

manejar valores angustia

defensa del yo…aceptación

Hechos + valores, valor añadido, IVA

no nos matamos por cuestiones de hechos (por si es de día o de noche), pero sí por valores. No podemos dejarlos a la puerta de la consulta. Ni el paciente, no que ya no es paciente, es agente

No cree que la gripe A sea un montaje

epidemiólogos insisten en que habrá una epidemia (epanadiplosis)

la industria farmacéutica y 3M han aprovechado la situación

Salud y enfermedad no son hechos, si no valores

Cambian. Son construidos culturalmente. Niño que llora

¿Quién tiene un perfecto estado de bienestar físico, psíquico y social?

coste social de cubrir todos los posibles fallos

La equidad no es eficiente: ley de los rendimientos decrecientes (David Ricardo)

La presentadora de la blusa blanca (con bordados negros) insiste en que opine sobre la cirugía estética como medio de opresión de la mujer por hombres primitivos. Toma.

Sonrisa. Asunto cultural. Si no te gusta un valor, cámbialo.

Primero te enfrentas a palos. Luego se cansa uno y lo toleras. Luego libertad de conciencia..

Nadie es neutral.

Presentadora. Ha bebido, seguro. Zapatazo a Bush, agresión a Berlusconi.

La fuerza como curso extremo.

¡Qué paciencia!

Preguntas. Señor mayor con ojos achinados. Aprender a gestionar valores.

Usarlos, acostumbrarse. Personalidad, humildad intelectual.

Saber deliberar aumenta libertad, disminuye angustia. Conocerse a sí mismo.

Enseñarlo.

¿Cual es el segundo mandamiento?

No es TP, aunque sí es su calva.

La presentadora es directora general de algo. Se quiere.

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Relaciones

14 Diciembre 2009

Ahora que por mi centro corren tiempos de cambios y que a un cerebro incansable se le ha ocurrido la loca y certera idea de dar a la relación médico-paciente la consideración de Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, viene a mi memoria una historia poco ejemplar.

Guardo, afortunadamente, pocos recuerdos de errores graves en mi trabajo. Pero este es de los que no olvido. Diré como atenuante que yo era entonces un joven jedi, recién hecho, y disfrutaba de mi primera interinidad en una ciudad dormitorio. No quiero justificarme, sólo dejar claros los hechos. En mi cabeza bullían todavía demasiados conceptos que tenía que digerir. Mi trabajo era como una ONG. Mientras algunos compañeros apuraban el último coñac antes de la consulta, para mí no había horarios para ver a otro paciente, para repasar un caso, para cumplir un objetivo.  Me conocían, ilusos aunque ellos se creyeran cínicos, como el profesor. Para los pacientes era el chico nuevo. Para  la gerencia era, tal cual, el tipo de médico al que querían contratar. Muchos señores para tan poco vasallo. Yo, de todas formas, me divertía. Los pacientes pronto comenzaron a confiar en mí. No fue difícil, considerando que mi antecesor pasaba consulta con la nómina del último mes encima de la mesa y cuando se hartaba de trabajar, cosa bastante frecuente, les recordaba a los pacientes que el por ese dinero ya había aguantado bastante. Creo que acabó en política.

Un día, al principio, acudió G a la consulta. Cansada, flaca. Hijos adolescentes, viuda. Trabajo a un cercanías y dos metros de distancia. Le habían insistido para que viniera. La analítica mostró una intensa neutropenia. Hablamos y surgió una antigua pareja heroinómana con la que, ocasionalmante, había reincidido. Los 70 y los 80 fueron lo que fueron en los arrabales de las grandes ciudades. La herencia cabrona de los malos tiempos. El siguiente paso estaba claro. Pero G no estaba convencida. Hicieron falta varias visitas para conseguir que se hiciera un test de VIH. Fue positivo. Aquel día el retraso fue monumental. Es difícil para un principiante manejar una consulta sagrada. Al final le derivé al especialista correspondiente, pero seguimos viéndonos con frecuencia. Yo era el que le había insistido en hacerse las pruebas y el que le había dado la noticia. Eso, te guste o no, crea una relación. Como todas las relaciones humanas, inmensamente valiosa y delicada. Importante para todos los implicados o, si no, inservible. Venía puntualmente a contarme las novedades. Sus tratamientos, sus CD4, sus efectos secundarios. Y también lo que no le contaba al internista. Su miedo, su esfuerzo, su dolor.

Al cabo de pocos meses ampliaron la plantilla del centro. Llegaron nuevos médicos, redistribución de pacientes y la famosa norma que impide a los pacientes volver con su anterior médico durante seis meses. ¿Alguien la ha visto escrita alguna vez? No sé si existe realmente, pero yo entonces era un joven soldado que obedecía sin rechistar y sin pensar. Una tarde volvía de tomar un café cuando G me abordó en el pasillo. Le habían cambiado de médico. Le habían dicho que si yo firmaba podía volver a mi cupo. Se calló. Me callé. Recuerdo sus ojos y varios bultos que supuse eran otros pacientes tras ella. Pensé rápido. Si le decía que sí, incumplía la orden recibida y, además, debería decir que sí a otros que me lo pidieran. Si le decía que no… Pensé mal. Elegí defraudarla.

En el coche, de vuelta a casa, sonaba Más Birras en el casete.



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Sahara libre

6 Diciembre 2009

Hago caso a Rafa Cofiño, desconecto mi neocórtex pequeñoburgués para no comprender ni el gorgoteo de los sesudos columnistas ni el de los apuestos demagogos. Así consigo ver sólo a una mujer y a un pueblo sufrientes. A veces no entiendo bien lo que dicen pero sé que, Rafa lleva razón, lo dicen con la voz del ruiseñor.

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Viatge a Barcelona

29 Noviembre 2009

és quan dorm que hi veig clar

És quan dorm que hi veig clar

Avinguda de Vallcarca, Barcelona, 28/11/2009

Intentaba el otro día explicar a mis hijos cómo la condición de efímeras aumentaba la belleza y hacía más valiosas algunas cosas. Una caricia, un abrazo, un color del cielo, la lectura de un poema, una pintada en la pared. Vendrá el futuro en forma de bulldozer y acabará con todo. Hubo y habrá otras caricias, otros poemas, otros cielos. Pero no serán iguales, ni tendrán el mismo significado. Ni tú, que los observas, los das o los recibes, tampoco serás el mismo. Este día soleado en el que, solo, busco el Parque Güell, añoro ya el día en el que volveré. Seré otro.

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La verdadera guerra

5 Noviembre 2009

En el próximo congreso de la semFYC va a haber elecciones para la junta directiva. Es la primera vez que hay dos candidaturas, lo que parece bueno y quita algo del tufillo soviético que desprende la sociedad.

soviet

Hoy, cortesía de la sociedad balear, me han llegado sendos correos con los programas electorales (este y este). Aún no los he leído (son 93 páginas en total), pero al echarles un vistazo me ha chocado una cosa. Ambas candidaturas se han echado al monte en uso de nuevas tecnologías.  La alternativa (así se llaman) lo hace de forma intensiva, con sucursales en Twitter, Facebook y Second Life. La en positivo (también es su nombre) es más tímida. A las dos les gusta Wordle. La en positivo tiene un grafismo más cercano al habitual en la semFYC. ¿Será por eso que la otra es la alternativa? No. Las dos tienen bitácora propia, y aquí viene la diferencia realmente grave. No es que la alternativa tenga la bitácora activa y con contenidos y la en positivo la tenga todavía en mantillas. Lo realmente diferenciador es que…

Blogger-WordPress-Conversion

¡una bitácora es de wordpress y la otra de blogspot!

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I’ve been to London

1 Noviembre 2009

Y este es un resumen.

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Antes de coger el avión. ¡Nos lo vamos a pasar pirata!

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Chupas de cuero. Dr. Martens. Comida turca. Camden.

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En Little Venice, tras los pasos de Browning, en el barco de Jason

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En la Tate Modern. How it is. Como si siempre hubieras estado en un sitio tan raro.

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Junto al London Eye, monumento a los brigadistas caídos en España (1936-39)

Sin título

Freedom of thought is best promoted by the gradual illumination

of men’s minds, which follows from the advance of science


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La gripe A invade los baños del British Museum. Con los mismos colores que Gripe y calma. ¿Coincidencia?

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Para nostálgicos de los Kinks. Me acordé de Cocoliso, que los introdujo en mi vida para siempre hace 25 años.

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No es el mejor actor del mundo, pero hay quien lo considera el mejor James Bond. ¿Verdad, kglub?

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¿Era necesario hacer tan alta la cúpula de St. Paul? ¿Y permitir subirla? ¿Y decidirse a hacerlo?

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James Barrie paseaba por Kensington Gardens con George, el hermano mayor del verdadero Peter. Juntos crearon el personaje y sus primeras historias. Todo acabó tan mal que es comprensible que Peter no quisiera crecer.

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Cientos de ardillas poco miedosas. Y de perros. Y ni una porquería en el suelo.

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Antes de partir en el Endurance a atravesar la Antártida, Ernest Shackleton advertía:

Men wanted for hazardous journey. Low wages, bitter cold, long hours of complete darkness. Safe return doubtful. Honour and recognition in event of success.

Viaje peligroso. Bajos salarios. Largas horas de oscuridad. Lejanas promesas de reconocimiento. Este hombre podría haber sido médico de familia.

Además, una cerveza (bueno, dos) en un pub de Greek St, el Támesis por la noche, el inglés de Miss Kubelik, Waterstone’s, pasear por Hyde Park, la maravilla de Up en 3D en Leicester Square y el Rey León desde la cima del teatro, skates en Hamley’s, una hamburguesa en Strand, el rincón de los poetas y el de los científicos en Westminster y viajar en autobús. Volveremos.